Don Benito

Este es un texto viejo que pongo para molestar a Café, que me invitó a este Blog tan lindo...


Reflexiones (de un antropologo ) a la hora de lavar los platos:

Voy por dos laberintos paralelos y de pronto se me juntan dos problemas. Pienso en Don Benito, que levanta su esmirriada existencia, apoyandose en la pared del tapýi, para salir en la foto. Yo lo he visto tantas veces en ese rincón tan importante en la aldea de los Ramos. Lo vi la primera vez en el Chapá, lo sacaron enfermo de su casa y lo cargaron en la camioneta para llevarlo al hospital. "Como una bolsa de papas" escribí entonces y mi orientadora me dijo que sacara la frase porque era muy subjetiva. Lo vi soplar sobre las pieles bruñidas en Marangatu, tras las paredes de tabla, rodeado por las moscas, sobre la tierra colorada. Con las piernas inutiles minado por la tuberculosis, se erguia en el suelo como si fuera una estatua y de sus ojos casi ciegos salian chispas negras. Yo grabé el lamento de su hijo Santos una noche que llegué a su casa y habia guitarras y habia caña y nos sentamos uno al lado del otro entre las sombras rojinegras que bailaban en las paredes y sobre las hojas de palma. Él me contó de como supo de la muerte de su padre y llego a la terminal para tomar "El Tigre" de las siete y cincuenta. El sabia que el omnibus pasaba a esa hora, pero le pregunto a la chica de los pasajes de nuevo, quien sabe justo hoy no pasaba mas temprano. Despues de que metieran a Don Benito en el cementerio de los blancos, porque no les dieron el cadaver para que se lo llevaran, volvieron los Ramos a su casa. Santos (el
que tenia que ser "mas indio que todos nosotros, porque es el mas viejo", como decia Lorenzo), quizo rezar y no pudo.

Me mira Don Benito desconfiado desde esa foto que puebla tantas bibliotecas europeas. Cada vez que alguien lo encarga, viajan los libros por sus canales obscuros y los toma una mano desprevenida. Hojea y se levanta Don Benito para salir en la foto.

Llegue hoy a Don Benito pensando en Don Antonio (Moreira) y en la expresion de los padres que le llevaban sus hijos para que los cure. No pense en Don Benito porque Don Antonio soplara a los chicos como él lo hacia, sino por esa expresion en la cara de los padres. Llevar a los chicos a que ese hombre los curara era una cosa seria.

Pense inmediatamente en las visitas del doctor a la aldea. Dicharachero, me parece que no hay mejor palabra; una alegria social o sociable. Solo las madres, las que vivian mas al fondo, tenian la cara de las otras mujeres. Y pense "barbaros! que brutos que son" pense en el doctor conjurando su miedo con voz gruesa y estilo campechano. "Como estamos doña Toribia!" y eso. Me enoje con el doctor y su falta de sensibilidad. Pensé que yo soy igual que él, aca, esforzandome por hacer calzar todo lo que escribo entre lo que escribió este y aquel otro. Pienso en Nimuendaju, fascinacion de la etnologia brasilera, maravilla secreta de los europeos que la miran por sobre el hombro. Nimuendaju se dio el lujo de ignorar categorias que ya cuando el escribia estaban totalmente establecidas en la etnologia: el parentesco, la organizacion politica, etc., etc... En extasis frente al descubrimiento de la religion guarani, los condeno, por ese mismo acto, a ser una especie de desenfrenados misticos, que en lo unico que piensan todo el dia es en ir al cielo sin morir.

Pero, por qué le creen o le creyeron tantos a Nimuendaju, tanto que están dispuestos a pasar por alto esas faltas? Yo creo que simplemente porque él estuvo ahi y la cuenta. "Vino el indio y me dijo: Nimuendaju vas a tener que ir a matar al anima en pena; bueno, dije yo, y me preparé con pintura de Urucu que prepararon las mujeres y mi padre adoptivo me dió las flechas que guardaba en la casa de rezos y varios me acompanharon y nos fuimos a matar al ánima en pena de Tangaramiri (...) El shaman me dijo: disparale ahora Nimuendaju! Y lo le tire la flecha, mientras el shaman me decía: ahi, ahi, disparale otra vez! Y yo volví a disparar y todos dijeron que lo maté. Yo no vi nada pero toda la aldea quedo de lo mas contenta". Asi la cuenta. O cuando cuenta por qué los indios creen que bailando se van a ir al cielo y observa que después del primer día de danzas duelen mucho las rodillas; al segundo día a uno le cuesta mucho mantenerse parado; pero al tercer dia uno no siente mas las piernas y en consecuencia se tiene la sensacion de que uno esta livianito, que ni pisa el suelo. Como buen aleman fue vió y la contó y no tiene una cita bibliografica ni que te cagues.

Como Nimuendaju, pensé pensando en Don Antonio, frente a cuya casa hacian cola los blancos de Iguazu para que los atienda, asi tengo que escribir y listo. Me abruma la academia, pienso que deberia cambiar los nombres de los informantes...

1 comentarios:

cafe dijo...

Justamente porque supo contarlo. Porque supo escribir y construir el relato de haber estado allí. Igual hubiera sido si desde la bibliografía mas extensa hubiera cosntruido otros posibles -e imposibles relatos.
"Como una bolsa de papas" es una frase tan subjetiva como "reciprocidad ampliada", "habitus", "organización política" y tantas mas. La cuestión es que desde ahí escribimos.

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